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lunes, 18 de mayo de 2015

Les Ballets Trockadero de Monte Carlo




A mí me resultó interesante la distinción entre sexo y género porque permite, como decía Beauvoir, diferenciar entre anatomía y función social, de modo que se podría tener una anatomía cualquiera pero la forma social no estaría determinada por la anatomía. Si bien tengo la capacidad física de reproducirme, esto no significa que tenga que hacerlo, de igual modo que tener una mano derecha hábil no me obliga a ser escritora. Sólo significa que hay un tipo de condición física de posibilidad para determinados caminos sociales y modos de actualización, pero ninguno de ellos es normativo.

Judith Butler
Les Ballets Trockadero de Monte Carlo son una compañía masculina de danza que tiene en su repertorio los ballets clásicos rusos que interpretan con gran técnica y un punto humorístico transgresor. Surgieron hace cuarenta años como compañía que parodiaba los clichés de la danza clásica. Aparentemente estaríamos ante un espectáculo chusco de drag queens. Por lo menos para algunas de las personas que acudían a la sala "a reirse". A reír por reír, no importa de qué, como los espectadores nocturnos que tenía el programa de José Luis Moreno (disculpad, no estoy muy actualizado sobre cual es ahora la bazofia equivalente).

Pero lo que vimos el jueves en los Teatros del Canal era un humor inteligente. Delicado como un pas de deux. Humor del que arranca la risa por lo bajini cuando menos lo esperamos, no de los de caracajada forzada y vacía ante lo previsible. No de "reirse cuando toca". De hecho llamaban (mucho) la atención un par de hienas de teatro, esa especie humana tan deplorable que va "a reirse" a los espectáculos (los entiendan o no), rebuznando a destiempo cerca de nosotros de vez en cuando y para molestia de la mayoría de la sala.

Nada más hilarante para una mente vacía que ver un hombre vestido de mujer.
Tradicionalmente se ha identificado de forma burda lo homosexual con lo femenino y una y otra cosa con lo amanerado. Por "descarte" o resta simple, lo lésbico con lo masculino y con lo rudo ya que en la sociedad patriarcal, de la que forma parte el sexismo y la homofobia, todo lo femenino se define por oposición a lo masculino. Se entiende como algo negativo, restado, como un no-ser. Lo femenino es un no-ser-masculino, no una entidad por si mismo, sino que es concebido como una negación del mismo modo que se define la discapacidad como la ausencia de los atributos de lo "normal". Una persona con discapacidad es conceptualizada por oposición a la "norma" y una mujer también. La norma es el varón heterosexual. El imaginario colectivo de varón heterosexual. No os digo nada de lo que supone ser en semejante sociedad una mujer con discapacidad. Por norma no me refiero, por supuesto, en ningún caso a la mayoría estadística, sino a lo que se considera el arquetipo. Lo normativizado: lo-que-debe-ser-si-es-lo-correcto lo-que-es-lo-más.

El amaneramiento en una persona, hombre o mujer, es un conjunto de gestos y actitudes que nada tienen que ver con las preferencias y los gustos sexuales de cada cual, ni por supuesto con el sexo. El manierismo es algo cultural, aprendido, y que en distintos momentos de la historia ha tenido distinto grado de rechazo y aceptación en distintas clases sociales. Ha sido mayormente aceptado en (sobre todo impuesto a) las mujeres y se ha asociado al refinamiento cultural propio de las clases sociales altas. Tiene que ver mucho con la construcción social de la identidad de genero, eso que entiende "todo el mundo" que son los hombres por ser hombres (si son heteros) y las mujeres por ser mujeres (igualmente, aunque en este caso se permitía tradicionalmente la invisibilidad siempre que fuese absoluta). Eso, claro, dentro de cada clase social en particular que, contrariamente a lo que se cree, coexisten sin convivencia y en esferas bastante aisladas y separadas unas de otras. Quien os ha contado que no existen ya las clases sociales son los mismos que os quieren convencer de que ya no existe la derecha ni la izquierda y que votar no vale para nada.

¡Votad, votad! ¡Votad con rabia y aunque no sirva para nada! ¡"ELLOS" siempre votan!

En definitiva lo amanerado depende del entorno, lo es por comparación. Por la presencia de lo rudo en las cercanías. En un contexto social de pobreza, pobreza de cinturón industrial o de medio rural, se considerará amanerada la forma de ser del niño rico o que viene de la gran ciudad a la aldea, mientras que en su propio contexto se verá como normalizada su conducta. En un caso de amaneramiento femenino, por ejemplo, una adolescente inglesa forzará el tono de su voz y la educará, en la medida de lo que su genética lo permita, para conseguir un tono de contraalto (oh, darling, I can't belive it!), mientras que la española tratará de engolar la voz, echar el mentón hacia atrás y buscar un tono de barítono. La "musicalidad" de algunos idiomas tienen mucho que ver con esto. Compruébese con las diferencias de musicalidad de un mismo idioma aprendido en el contexto social de Ciudad Real y de Caracas.
http://www.spainculturenewyork.org/uploads/tx_cal/pics/BalletTrockadero_interior.jpg
Juego constante entre seriedad y burla, entre delicadeza y rudeza, entre técnica y emoción.

A lo largo del siglo XIII italiano, la escuela Fiorentida se vio invadida de temas y elementos clásicos anteriores al cristianismo. Dioses olímpicos y leyendas de héroes a la maniera greca. Posteriormente, hacia el final del siglo XVI (el Cinquecento italiano) las distintas manieras, la maniera vecchia, la greca, la maniera de copiar el estilo a otros grandes maestros como Miguel Angel o Tiziano, se las empezó a considerar un mero juego de imitación. Un exceso de afectación, algo rebuscado, recargado, falsamente delicado. Un exceso forzado de elegancia y gracia decadente. Lo amanerado se consideró "pijo", femenino, homosexual y cambió la moda como cuando Hollywood defenestró de lo alto del Olimpo a los muchachillos rubios y "rostro de niño" para optar por peludos y mazados machos alfa sin afeitar.

A través de una pirouette de bailarina el concepto que se refería a la fría técnica imitativa, rebuscada, cargada de fórmulas y clichés rígidos, el "amaneramiento", se confunde con lo no-masculino, es decir, con lo femenino y con lo homosexual desde el punto de vista heteronormativo, reduciendo a la igualdad dos cosas profundamente distintas. Al final tan forzado es meter a las mujeres en el saco del tartafresismo, el hellokittismo, lo rosita y lo azucarado como hacerlo con quien prefiera acostarse o amar a los de su sexo. Todo ello una absurda convención que perpetúa roles y relaciones de poder.

Parque temático Hello Kitty, en Japón, el lugar al que podéis llevar a vuestras niñas a que aprendan su lugar en el mundo desde pequeñitas. No se os ocurra llevarlas a ver Les Ballets Trockadero de Monte Carlo. Saldrían confundidas. 
En 1864 Tom Belling, cabreadísimo, obligado a ayudar en la pista del circo, y para divertir al público y a los compañeros, como forma de protesta contra su jefe, se puso un traje varias tallas más grandes que la suya, y con gran torpeza se dedicó a hacer las tareas impuestas, tropezando, liándola y "haciendo el payaso", llevando a la más completa hilaridad al público y al éxito el espectáculo del payaso "Augusto" ("torpón" en Alemán), que pronto se convirtió en un arquetipo. El Augusto actúa habitualmente con un payaso con al cara pintada de blanco, un pierrot serio e inteligente, a menudo malintencionado, que funciona como contrapunto y como juego entre la seriedad y la burla... como ocurre con nuestras bailarinas, que mezclan los papeles "serios" y los "torpes", aunque todas ellas tengan un excelente bailarín y actor con años de técnica de danza clásica detrás.

En el fondo el duelo de escena entre el payaso listo y el payaso tonto es una evolución del teatro popular del siglo XVI italiano, la Commedia dell'Arte, con sus arquetipos "Arlequín", "Polichinela", "Pierrot", "Colombina", "Scacamuccia", etc..., llena de mímica, baile y acrobacia, algo que siempre ha formado parte del humor inteligente ya sea en el Cirque du Soleil o en el cine mudo de Buster Keaton o Charles Chaplin.

El humor no es neutral. Ni aún cuando es mudo. Es una poderosa herramienta de la inteligencia y por ello tiene tantos enemigos. Los tropezones de payaso de Chaplin en Tiempos modernos pueden ser una crítica a la explotación del hombre por el hombre, la Comedia del Arte una denuncia de las desigualdades de clase y Les Ballets Trockadero de Monte Carlo una interesante reflexión sobre los roles sexuales y de género en nuestra sociedad. Tropezando y cayendo el bailarín disfrazado de bailarina al que asoma una frondosa mata de pelo del pecho está confundiendo y desmontando lo normativo, pero no menos que el que, perfectamente caracterizado de mujer, evoluciona por el escenario con la gracia de un cisne volando.

Como consecuencia, el género no es a la cultura lo que el sexo es a la naturaleza; el género también es el medio discursivo/cultural a través del cual la "naturaleza sexuada" o "un sexo natural" se forma y establece como "prediscursivo", anterior a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cual actúa la cultura.
Judith Butler

jueves, 7 de mayo de 2015

2001 Odisea en el Espacio y seducción

Un antiguo filosofo ha dicho que si se anota cuidadosamente todo lo que nos toca vivir, se convierte uno, sin saber una palabra de filosofía, en filósofo.
Søren KierkegaardDiario de un seductor.
Reestrenaron hace poco en los cines 2001, una Odisea en el Espacio, de Stanley Kubrick. Una oportunidad para disfrutar a lo grande una película que dado el año en que se rodó, pocas personas podemos haberla visto en una sala. Increíblemente la cinta es de 1968, año en el que soviéticos y americanos mandaban sondas a la Luna y hasta consiguieron hacer una órbita tripulada al satélite sin aterrizar en él aún.

Y con esta llevamos este año tres clásicos de la ciencia ficción que no me he querido perder en los cines Renoir: Alien, el octavo pasajero, Blade Runner y la ya nombrada odisea. Aún queda por disfrutar de Mad Max, salvajes de la autopista (en cartelera) y esperemos que otras muchas en el futuro. Por ahora ha merecido la pena, especialmente con esta última, que pierde mucho vista en una pantalla pequeña.
Aparece un monolito misterioso en África hace 4 millones de años para dar a la humanidad una
"patada en el culo" evolutiva, sembrando la inteligencia en la Tierra como un agricultor planta ajos.
Kubrick trata de lanzar sobre la humanidad una mirada distante, como la que pudiera lanzar un antropólogo extraterrestre.

Es una película arriesgada. Hoy en día no pasaría los filtros de populacherismo de las productoras cinematográficas. Comienza la película sin diálogos, dejando que el espectador interprete lo que ve. Una larguísima secuencia de psicodelia al caer por el agujero de gusano con la música vanguardista de György Ligeti y, sobre todo, el rigor científico del silencio en el espacio, de las maniobras de acoplamiento orbital, una nave diseñada adecuadamente para reentradas atmosféricas como transbordador y otra distinta pensada para el viaje desde la órbita de la Tierra hasta el punto Lagrange entre Io y Júpiter... demasiado rigor. La gente quiere (¿realmente quiere?) escuchar explosiones en el espacio, ver a héroes y villanos arquetípicos esquivar rayos láser, viajar a velocidades superiores a la de la luz y aterrizar con la misma nave en la superficie de otro planeta lleno de extraterrestres antropomorfos con pequeñas variaciones de color de piel. Lo que parece que los productores, o la gente, quieren es una película del oeste pero llena de tecnología modernísima, una historia de amor (mejor si es con extraterrestra antropomorfa), una persecución dramática y una batalla final. Que ganen los buenos y mueran los malos: Space Opera.
Lleno de ironía, calcando la escena de la reacción de los primates casi humanos y la de los astronautas modernos. El mismo desconcierto, las mismas reacciones como el inútil intento de "pensar con las manos", el tocar a ver que pasa. 
 ¿Qué pensará el monolito sobre los humanos? Si es que piensa...

Me resulta llamativo como somos capaces de percibir unas situaciones sociales mientras que se nos escapan otras. Como puedes llegar a casa de unos extraños y ser capaz de ver detalles que ellos, los habitantes de esa casa después de años, no perciben. Por el contrario, que te sorprenda por completo algo que parece saber todo el mundo menos tú. Cómo percibes al momento que unos desconocidos en un restaurante, unos padres, no valoran a su hijo pequeño y le exigen mucho al mayor, no solamente sin que ellos lo vean, sino que lo negarían vigorosamente a cualquiera tratase de convencerles de ello. Que, en un momento dado todo el mundo sepa que alguien siente atracción sentimental hacia tu persona y que te manda señales claras como las aguas de una laguna de los Alpes mientras tú andas dando vueltas sobre si le caes mal o solamente regular. Lo que técnicamente se conoce como "estar a por uvas".

Un etnolingüista se puede pasar un largo periodo de años viviendo con un grupo al que está observando y, de pronto, verse sorprendido un día por una conducta que todos ellos son cabalmente capaces de justificar e interpretar y para la que él antropólogo desconcertado no encuentra una explicación "desde fuera". Sin embargo puede tropezar con una "invariable cultural" a los diez minutos del primer contacto y ser capaz de entender el porqué de una costumbre y adivinar como va a reaccionar todo el mundo mejor que los aborígenes.
HAL 9000, el ordenador de la nave. Otra inteligencia inhumana o, por el contrario, humana, demasiado humana... ¿Está la propensión al asesinato entre las funciones básicas de cualquier ser consciente?

Las observaciones y descripciones "desde dentro" o "desde fuera" puras son, en realidad, imposibles para un ser humano. El investigador siempre va a llevar consigo la carga de sus propios prejuicios y de la educación que ha recibido. Habría que ser un dios o una inteligencia extraterrestre, quizá una mezcla de ambos, como el monolito TMA-1, para no llevar encima la "carga" que supone el hecho de que el antropólogo también es un aborigen (de alguna parte) y que cualquier convivencia acabará suponiendo una cierta mutua "contaminación" (a veces tienen dos bracitos, dos piernecitas y dicen "pa-pa". Las contaminaciones mutuas, digo. Aunque en esos casos se puede poner en duda con fundamento la neutralidad de las observaciones, y cabe la hipótesis de que el "científico" haya hecho algo más que observar, unos "encuentros algo más que en la tercera fase").

Me pregunto si un observador de otro planeta nos sabría interpretar y comprender adecuadamente. Si le pareceríamos simples "bichos" irracionales imposibles de entender o, por el contrario, nos entendería, sub specie aeternitatis, mejor de lo que nosotros nos conocemos. ¿Seríamos para ellos una caja negra o completamente transparentes? ¿Les fascinaríamos o les aburriríamos? Los rituales de cortejo... ¿parecerían evidentes o se les escaparía por completo el proceso?
Antropología extraterrestre: Metáfora del comportamiento de algunos solteros/as y divorciados/as como Aliens (bichos raros, bizarrillos y pagafantas) o Predators (ligones que atacan todo lo que respira y tiene pulso), en sustitución de la tradicional metáfora de "betas y alfas" de la manada, que tiene sus lagunas, en especial porque hay mucho pagafantas beta disfrazado de macho alfa... 
Tengo un amigo, cuyo anonimato voy a respetar para no comprometerle (ves, Miguel, que puedes confiar en mi) que sostiene la teoría de que hay un límite, la cuarta cita, a partir de la cual se crea la barrera (friendzone) que impide que la amistad establecida pueda transformarse en una relación sexual o amorosa. A partir de ese momento, la parte menos interesada contemplará a la "atacante" como desprovista de orientación sexual compatible y transmitirá esa sensación a la parte interesada que, viendo que aumenta la dificultad y disminuye exponencialmente la posibilidad, decidirá posponer de forma permanente cualquier avance en esa dirección, reforzándose esta circunstancia con el paso del tiempo. Esta teoría ha sido formulada como la Teoría del amigo homosexual y debe verse, más que como una dificultad, como una oportunidad relacionada con el estudio de probabilidades, según tipologías humanas, de establecer una estrategia ganadora llamada, según el caso: "primera cita", "segunda cita", "tercera cita" u "hoy o nunca".
Los agujeros de gusano son una posibilidad teórica dentro de la Teoría de la Relatividad.
Su aspecto de fiesta de tripis en una discoteca de los setenta, una licencia de Kubrick.
Quizá el monolito anotase hoy en su cuaderno de bitácora: Siete de mayo del año 2015 según el calendario local. Madrid (40°25′01″N 3°42′13″O). Los humanos que se ven incompetentes en producir una situación de encuentro sexual y son incapaces de ir más allá del cortejo sufren en silencio como si tuvieran hemorroides, tratando de conquistar por el método de invitar a bebidas (Fanta, por ejemplo) o a tomar parte en actividades de naturaleza, fracasando permanente en el intento de lograr el objetivo de parecer intelectuales maduritos ilustrados y atractivos al otro sexo de la especie.
El papel del "manolito" en las últimas escenas de la película quedan abiertas a la interpretación del espectador
A pesar de todo mi intuición es que en caso de contacto con extraterrestres, por muy avanzada que sea otra inteligencia u otra tecnología, nos entenderían y nos invitarían a una segunda cita... ya veremos si con honestas intenciones.

Y los humanos somos facilones...


miércoles, 8 de abril de 2015

Pato, Purcell y Haendel

Giordano Bruno
"vemos que todo deleite no consiste sino en un cierto transito, camino y movimiento, dado que enojoso y triste es el estado del hambre, desagradable y pesado el de saciedad, mas lo que nos deleita es el movimiento del uno al otro. El estado de ardor venéreo nos atormenta, el de deseo satisfecho nos entristece, mas lo que nos contenta es el transito de un estado al otro. En ninguna situación presente se halla placer si la anterior no nos ha resultado fastidiosa. El esfuerzo no nos gusta sino en un principio, tras el reposo; y a no ser en un principio, tras el esfuerzo, no hay deleite en el reposo”.
(Explucion de la Bestia Triunfante, Giordano Bruno. Dialogo primero, P.110)
Vivimos bajo un permanente bombardeo de ideas que nos llegan de todas partes. Televisión, radio, prensa, redes sociales, la charla con el taxista o el frutero, los cuentos que leímos de niños. Muchas de ellas, a fuerza de repetirse, como saben los expertos en propaganda, mercadotecnia, publicidad o política... acaban por convertirse en verdades por la sola fuerza de la repetición.

Vive el presente.

No tenemos un control absoluto, peor aún, apenas tenemos control y conocimiento sobre estas "verdades" que se nos cuelan porque alguien ha decidido que le conviene que nosotros, todos y todas o al menos un a gran mayoría, las aceptemos sin cuestionarlas, a veces sin tomar conciencia de que las creemos. Esas son las peores, las que cuando alguien plantea cuestionarlas ya están firmemente arraigadas en nuestra mente.

No mires atrás, no te obsesiones con el pasado, no vivas en el futuro.

Vive el presente. Disfruta el momento.

Hay muchos canales que nos envían mensajes directos hacia nuestras emociones, no como la consecuencia lógica de un conjunto de hechos probados o incuestionables o simplemente plausibles, como un mensaje corto, emotivo, claro, imperativo, que nos alcanza personalizado como cuando en un azucarillo pone "éste azucarillo es para ti". El mensaje personal es, paradógicamente, el máximamente impersonal. El mensaje del azucarillo ha sido impreso idéntico junto a otros cientos de miles y el lector es quien azarosamente lo sostiene entre sus dedos de entre los millones de seres humanos que podrían estar haciéndolo. Es "éste" solamente porque es el azucarillo que casualmente te ha tocado y sostienes. Es "para ti" por la misma razón. No pone "es un azucarillo cualquiera para cualquiera que lea esto", que sería lo que mejor lo describiría, pero no mandaría un mensaje directo a tu subconsciente. Es una versión irónica del "tonto el que lo lea".

No puedes cambiar el pasado, no puedes saber cómo será el futuro.

Vive el presente.

Giordano Bruno en la Expulsión de la Bestia Triunfante nos dice lo obvio, que el tránsito, el cambio, el devenir es la esencia de la naturaleza humana. Siguiendo el pensamiento de Nicolás de Cusa y, por supuesto, de Heráclito, nos dice que todo cambia constantemente de un estadio a otro y que los polos entre los que se mueve el cambio se necesitan mutuamente para su existencia. Anticipa el pensamiento Hegeliano que reflexiona sobre la estructura e incluso la identidad de los contrarios, la coincidentia oppositorum, aunque más que de identidad habría que hablar de necesidad mutua, codependencia. La vida es cambio constante y no admitirlo aferrándose al presente es negar lo que es una persona, el producto de un pasado que nos ha llevado a ser lo que somos, y no pensar la posibilidad de un futuro, de anticiparse a lo que va a ocurrir y que no sea fruto del azar o de la providencia divina, de que el Karma nos regale otro presente al que aferrarnos sin pensar, es conducirnos a un imposible presente estático y sin cambios.

Ortega dice que somos un ser cuya condición es vivir anticipando constantemente el futuro, lo que aún no somos. Que no se puede evitar esta condición.





"La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser"
José Ortega y Gasset







No puedo evitarlo. Estoy harto del mensaje conformista que pide vivir el presente despreocupadamente del pasado y del futuro, como un eslogan publicitario directo a las emociones del lector y sin pasar por el filtro de la razón para matizar a qué tipo pasado es al que no hay que "aferrarse". No hay que obsesionarse con cómo podría haber sido el pasado. Es un contrafáctico. Un pudo ser y no fue que se llama "futurible", aunque se empeñen todos en usar este término, futurible, para referirse a lo que aún no ha ocurrido (que se llama futuro, simplemente futuro, y si queremos hacer referencia a su intrínseca indeterminación futuro contingente).

Pero hay un momento en que creo que hay que suspender el juicio, olvidar el pasado y el futuro y vivir intensamente el presente. Ocurre durante la degustación de una delicia, durante un concierto de música clásica (o de rock, o de blues...), cuando hace el amor una o más personas (n ≥ 1)... muy ligado en definitiva a los momentos de contemplación y de placer, de satisfacción del gusto buscando la felicidad.

Por tanto Criticando por la vida va, a menudo a vivir el presente.

Muslo de pato confitado con patatas fritas en su grasa y ensalada.
Después de correr un par de horas, para hacer hambre.
Acudimos con una entrada bastante barata el domingo a disfrutar un concierto de cámara en Aranjuez. Concierto de Purcell y de Haendel para clave, viola da gamba y tenor. Piezas del repertorio de los castrati que en aquel momento se movían por las cortes europeas y que actualmente tanto contratenores como contraltos, hombres y mujeres, acceden a cantar en su repertorio.

La primera sorpresa fue que el teatro estaba a un veinte por ciento, más o menos, de su capacidad de ocupación. Lamentable. Por el mismo precio que cualquier basura de las muchas (mayoría) que echan en los cines de los centros comerciales podrías disfrutar de un concierto en directo en un teatro en un palacio de Aranjuez.

La siguiente sorpresa fue el exquisito y silencioso público. Algo menos habitual, incluso raro, que escuchar siempre a algún idiota que no comprende que la gente necesita un entorno silencioso para conectarse con la música, en relación con lo de "vivir el momento". No hace falta más que uno cerca para arruinarte un concierto, pero en esta ocasión no padecimos ninguno ni tan siquiera a una distancia detectable en el silencio absoluto que se producía en el auditorio.

Una trabajadora del teatro se acercó hasta el último anfiteatro a invitarnos a que ocupásemos una localidad de mejor calidad, acústica y visibilidad, ya que estaban libres la mayoría. Un gesto que agradecimos aprovechándonos de él y disfrutando de un asiento a pocos metros del escenario.

Y disfrutamos del momento.

Ombra mai fù, Largo de Xerxes, Georg Friedrich Händel

Fue a penas una hora de placer. Un instante congelado. Una nota detrás de otra sin pensar en lo que venía después.

Sarabande de la Suite en Re menor de George Frideric Handel

Ese es el poder de la música. Dejar en el alma, como dice Hermann Hesse en su lobo estepario una "huella de oro". Un instante de conexión con "lo divino" o como lo queráis llamar los que, como yo, seáis ateos convencidos.
La huella de oro había relampagueado, me había hecho recordar lo eterno, a Mozart, y a las estrellas. (H.H.)

Lamento de Dido de la ópera Dido y Eneas de Henry Purcell

Cara sposa, de la ópera Rinaldo, de Haendel


Pero la vida en su totalidad y en cada uno de sus instantes tiene algo de pistoletazo que nos es disparado a quemarropa.
Ortega y Gasset

viernes, 27 de marzo de 2015

Chappie. Heurísticamente ALgorítmico.


“Los
 resultados 
obtenidos 
para 
un
 lenguaje
 formalizado 
tienen
 también 
una 
cierta 
validez 
para
 el 
lenguaje
 coloquial,
 y 
esto 
se 
debe
 a
 su 
universalidad: 
si 
traducimos
 al 
lenguaje
 coloquial 
cualquier definición 
de 
una 
oración 
verdadera 
que 
ha 
sido 
construida 
para 
algún 
lenguaje
 formalizado,
 obtenemos 
una 
definición 
fragmentaria 
de 
la 
verdad
 que
 alcanza 
a
 una 
categoría 
más 
o 
menos 
amplia
 de 
oraciones.”
A. Tarski. 1935
Una de esas palabras sobadas por el uso, deformadas y aplastadas, ensuciadas de pasar por tantas manos sudadas y sucias y ser malentendidas y que casi siempre es lanzada al aire sin pensar, como diría un lógico medieval, Roscelino, como una mera explusión de aíre (con perdón), una flatus vocis... esa es la palabra "lógica". Es..., es lógico. Es un término, que diría Aristóteles, el fundador de esta ciencia, equívoco. Es decir, que "lógica" se dice de, se usa para, varias cosas distintas, algunas de ellas cercanas y parecidas, que toman el nombre por la similitud del concepto que representan. Otras un poco más distintas y, otras incluso, que no tienen mucho que ver.

Ayer fui a ver al cine Chappie, y hoy me he decidido a empezar este blog que estaba barruntando hacía tiempo, desde que exprimí ya al máximo lo que se puede exprimir el limón de la filosofía en el contexto de mi deporte, el trail running, en Remontando por la Vida.

Iba a enlazar el trailer, pero es horrendo, ahorráoslo si podéis.
La ciencia lógica nació, como Atenea de la cabeza de Zeus, adulta y armada, completa y tan bien planteada que no necesitó ninguna actualización relevante en dos milenios. No como Windows y Mac. Es la ciencia que... bueno, la definición del Maestro es "cierto arte cuyo oficio es, dadas ciertas cosas, seguir a partir de ellas otras distintas de estas, solamente porque las primeras fueron puestas".

Esa oscura definición quiere decir que la lógica se ocupa exclusivamente del estudio de las relaciones de consecuencia dentro de los lenguajes.

En el caso de los lenguajes formales, es decir, los lenguajes artificiales exactos, dónde todo está definido, esos llenos de "garrapatos"  que se usan en las ciencias matemáticas, las relaciones de consecuencia son tan necesarias, tan fuertes, que permiten hacer sucesivas operaciones e "inferencias" que lleven desde unos conjuntos de caracteres que se pueden interpretar como un reflejo de la realidad, a través de una larga (o corta, depende) cadena de operaciones, hasta un resultado no inmediatamente discernible aplicando simplemente unas reglas de transformación sobre esos símbolos, sin necesidad de entender siquiera qué signifique cada uno de los pasos intermedios. El resultado de esas operaciones mecánicas hechas sobre símbolos pueden ser interpretados como un reflejo de la realidad. Eso es lo que ocurre cuando se calcula el área de una finca rústica o se hacen las operaciones necesarias para poner un satélite en órbita. Primero se mide la realidad, se escriben los símbolos en un papel (o en un iPad, qué más da), se opera sobre los símbolos y, el resultado se interpreta y traduce como la solución al problema que se tiene.

Palas Atenea naciendo de la cabeza de Zeus adulta, vestida y armada,
como la Lógica de la mente de Aristóteles
Dentro de los lenguajes no formales también hay relaciones de consecuencia lógica, pero se camina sobre un suelo más resbaladizo. Es más fácil dar un paso en falso, como cuando se pisa una raíz húmeda cubierta de barrillo al bajar por un sendero corriendo.... ¡Qué me voy de tema! Disculpad. La costumbre... y es el terreno por el que caminó la lógica aristotélica casi durante dos milenios hasta que se empezó a aplicar la lógica a lenguajes de símbolos artificiales, lenguajes formales con los que, incluso, un tipo como Alan Turing pudo programar ordenadores y empezar a soñar con la posibilidad de que esas máquinas pudiesen llegar a pensar por si mismas.

La película no os la voy a contar, podéis estar tranquilos esta vez, solo meteré spoilers de aquellas que me causen un profundo disgusto, como labor social y gesto amistoso hacia mis semejantes.

Se aborda en la película desde el "programa de investigación" de la IA clásica y, dentro de esta, la IA fuerte el problema de la autoconciencia entre otros.  En este enfoque se pretende reproducir la inteligencia mediante programación de máquinas de Turing (ordenadores), es decir, a base de "mascar código" en un lenguaje de programación que después se compilaría para que fuese comprensible para las puertas lógicas de la máquina en cuestión, por ejemplo, las que forman su microprocesador. Un programa así construido tendría respuestas a las entradas indistinguibles de las que produciría otro ser inteligente (usted, amable lector, por ejemplo).

R. Penrose demostrando mediante la aplicación del Teorema de Gödel que
no es posible construir un computador capaz de simular matemáticamente todo nuestros procesos mentales
Nuestra mente no es solamente algorítmica. 
La película tiene varias inconsistencias en ese aspecto, pero creo que no pretende ser ese el foco de su ciencia ficción. Lo que importa para mi de una película de SF es si explora bien las posibilidades de una hipótesis, no si se le puede pillar en algo. Siempre se podría y es un juego muy aburrido. Si les entretiene ello pueden ver como los físicos andan a bofetadas en los foros por Interstellar en un debate sobre la consistencia de todos los detalles de la película. Si quienes han hecho la película supiesen como mandar una nave espacial a otra estrella y construir esferas de Dyson a lo mejor nos lo dirían en vez de trabajar en Hollywood.

Aún así y como ejercicio interesante podemos pararnos discutir al salir del cine el porqué no emplean en Chappie Redes Neuronales Artificiales (RNA), el otro "programa de investigación" sobre IA y hoy en día mucho más cercano al paradigma mayoritario en las ciencias cognitivas, el conexionismo. Es decir, en vez de escribir lineas de código que "corran" en una máquina, se trata de entrenar una "simulación" de red de neuronas, un espejo de un cerebro real, hasta que el entrenamiento produce una conducta de respuesta en la red a los estímulos indistinguibles de las que produciría una red natural como la que usted está empleando en este momento (¡Aunque fíjese para qué!¡Salga a la calle, caramba, que hace un sol de primavera maravilloso!). Si les parece que esto es "ciencia ficción" que sepan que se emplean hace décadas, sobre todo en la industria militar.

Esquema de la estructura de una Red Neuronal Artificial sencilla
Porque al final el "programa de investigación", es decir, el marco que une la lógica del descubrimiento científico con el contexto social y económico en que se desarrolla, está marcado por los programas de defensa (otro acierto de la película). Las universidades de todo el mundo siguen al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusett) y un gran trozo del pastel del presupuesto del MIT viene del Ministerio de Defensa de USA (un saludo a los currantes de la red Echelon, buen día). Si después de la Segunda Guerra Mundial y durante la primera parte de la Guerra Fría que el objetivo era interceptar y decodificar mensajes del enemigo comunista, se potenció la investigación de IA clásica, que es muy buena haciendo eso, desde antes de la primera Guerra del Golfo ya estaba claro que era muy rentable que los misiles pudiesen viajar reconociendo el terreno, distinguir un objeto de otro para saber contra cual debía explotar o que los sonar de los submarinos subiesen distinguir una mina de una piedra y un cachalote de otro submarino lleno de tipos rubios crecidos en las frías tierras del Este. La financiación se fue rápidamente hacia las RNA que resultaban mucho más prometedoras.

Una película muy recomendable del director de Distrito 9, y con ciertas similitudes (por si os gustó). La construcción de los principios morales y el problema del mal en la naturaleza humana son temas que sobrevuelan la película que no me importaría poner para abrir unos cuantos debates en un aula de secundaria si no fuese porque la filosofía va a desaparecer prácticamente de las aulas próximamente.

Al fin y al cabo otro ejercicio de violencia